Por: Sergio Cots
La flexografía tiene muchas variables.
Y cada una importa.
Nada es casual.
Nada es automático.
Nada es “más o menos”.
Controlarlo todo no es una opción.
Es nuestra responsabilidad.
Necesitamos precisión, como un reloj suizo.
Exactitud en cada ajuste.
Rigor en cada medición.
Necesitamos gusto por el trabajo bien hecho.
Ilusión por cada proyecto que entra en máquina.
Amor por la perfección, aunque nadie la vea.
Necesitamos aprender en cada tirada.
Desarrollar en cada reto.
Mejorar en cada error.
Porque el ajuste correcto
no es solo el adecuado…
es el adecuado en el momento exacto.
Ser impresor no es darle a un botón.
Es interpretar la máquina.
Es entender la tinta.
Es sentir el sustrato.
Es anticiparse al problema antes de que aparezca.
Ser impresor es compromiso.
Es precisión.
Es pasión.
No cualquiera imprime.
«Hay que ser impresor».